Esta semana pasada acabé Gears of War con un poco de ayuda después de permanecer un par de semanas trabado en el el último pedazo del cuarto acto (escapando del Brumak en medio de un par de Boomers y un agujero de emergencia)
De hecho jugando con un Dominic Santiago competente acabar con el general RAAM fué cosa sencilla y quedé listo o para volver a empezar en pesadilla (sólo en cooperativo lo haría) o moverme a Gears 2.
Gears of War es uno de esos juegos que uno no sabe que le gustan hasta que lo ha jugado, los adelantos de la historia y las imágenes que salían del juego lo mostraban como un juego de disparos genérico con soldados musculosos contra alienígenas similares a los Strogg de Quake solo que más feos, nada del otro mundo, hasta el día en el que cojí el control, ese día entendí que una cosa es lo que se ve afuera y otra la que se siente adentro. Gears es un juego que como pocos tiene la atmósfera de la guerra, una guerra larga y devastadora contra un oponente aparentemente invencible, a diferencia de Halo en donde uno cruza el campo de batalla regando destrucción y muerte en las filas enemigas acá la lucha es por cada centímetro, el escuadron Delta son sólo cuatro personas contra todas las fuerzas de los Locust, pero no son los super soldados, ni los héroes de la guerra, no son comandos especiales que van a acabar con el enemigo por si mismos; el escuadrón Delta son simplemente soldados en una guerra que cumplen órdenes, que tienen que lidiar con las ínfimas posibilidades porque la alternativa es la muerte, es un poco como la compañía Bravo de Misión del Deber, por lo mismo uno tiende a sentir empatía por estos personajes, al menos por los que tienen una personalidad, Marcus Fenix no tiene personalidad, ni la necesita, porque en realidad tiene la mía. En mi juego Marcus es una persona definida por el deber, definitivamente no le gusta tener que enfrentar todo lo que ha tenido que enfrentar, se queja mucho y maldice aún más, pero sigue adelante porque es lo que debe hacerse y si no lo hace él nadie más lo va a hacer, tal vez por eso mi gesto más característico en el juego es recargar, cuando recargo respiro hondo, porque sé que lo que está adelante no es agradable y que todo el mundo quiere matarme, pero igual continúo, porque es lo que debe hacerse.
Los otros tres soldados del escuadrón Delta le aportan al juego esa sensación de estar entre compañeros de armas, no tendrán complicados transfondos personales y no desarrollarán sus personalidades a lo largo del juego pero uno definitivamente se siente acompañado por ellos, se siente como parte de un equipo y les da órdenes y se ríe de sus comentarios porque, otra cosa que Epic hizo maravillosamente con este juego fue escoger actores de doblaje mexicanos, no lo digo por el hecho de que sean mexicanos, sino porque son los actores de doblaje de las películas que vemos por televisión en Latinoamérica, para lograr algo parecido en norteamérica tendrían que haber contratado a Bruce Willis, Mel Gibson, Danny Glover o Samuel L. Jackson, de hecho, para ser exactos serían:
Marcus Fenix: Dwayne Johnson
Dominic Santiago: Johnny Depp
Augustus Cole: Dennis Hopper
Damon Baird: Danny Glover.
Cuando hable del 2 podré extenderme sobre el modo horda.
Design by Simon Fletcher. Proporcionado por Tumblr.
© Copyright 2010